Un morro holgazán de 29 años contrata una edecán oriental con el dinero de su novia. ¡Valió la pena el cinismo!

Durante el verano, un morro holgazán y mantenido de 29 años se jalaba la verga en la sala viendo una porno. A mitad de la puñeta, notó que en el estuche del DVD había un número telefónico. Dudando de la veracidad del servicio, marcó y solicitó a la más perra de todas las chicas disponibles. Al cabo de una hora, llegó al domicilio una nipona tan culona que bien podría ser brasileña. La morrita no sabía ni una palabra de español, pero dominaba todas las artes sexuales. Así que el joven se sacó el chorizo, era largo y firme como le gustan a la extranjera. Sin decir palabra alguna, la oriental se esmeró en chupar el camote como una gran puta. Como el morro sintió que se le salían los mecos, despegó a la japonesita del garrote y la acomodó en el sillón. Ya empinada, pudo notar que la hembra tenía una vulva peludita. Por ello se apresuró a culiarla de perrito y luego echó los mecos en la mata de pelos.