“Otra vez el abuelo se tomó sus pastillas azules, me dijo que le diera un masaje para la espalda. Pero él terminó penetrándome”.


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“Mi abuelo es un hombre libidinoso, si pudiera se cogía a un perro. La verdad yo no lo conocía, puesto que vivió más de 50 años en Estados Unidos. Es decir, hace un par de semanas que apenas se mudó con nosotros. Sin embargo, ya van tres veces que el viejo sucio me toma y coge como su puta. Así pues, ayer por la tarde lo escuché quejándose en su cuarto. Fui a ver qué pasaba y él me dijo que le diera un masaje en la espalda. Aunque lo dudé un poco, me dio lástima y acepté. Después de unos minutos, regresé con mi bata y empecé el masaje. De pronto, él me tomó la mano y la llevó hacia su pene de anciano. El pedazo de carne estaba erguido y muy caliente, entonces me sujetó la cabeza y me obligó a tragarlo. Luego de darle unas asquerosas chupadas, me hizo subir sobre su falo. Contra mi voluntad, brinqué cientos de veces en el miembro”.

Categorias: Incesto
6 min
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