Negro vergudo me obliga a ser una puta infiel

Conocí a este pedazo de africano en un sala de tatuajes. Se quería pintar un dragon ahí cerca de las pelotas y me empezó a presumir como se iba a ver de bien al lado de su verga. Como ya hace tiempo que mi esposo no me satisface en la cama como me merezco, no pude aguantar las ganas de probar esa enorme verga que el moreno me estaba ofreciendo. Decicí que solo se vive una vez y ese tipo de anacodas no se rechazan a la primera así que me dejé llevar por mi calentura y terminé bien empalada por la verga de ese negro. Los disfruté como si fuera una puta amante del sexo.