La sobrina no aguantó las ganas de saborear la verga del tío, así que le hace un buen jale con las jugosas tetas.

El tío se sentía culpable por fornicar a su sobrina de 20 años, pero al mismo tiempo no podía parar de gozar el pinche culazo de esta. Mientras el viejo de cuarenta años dormía en la sala, la sobrina lo observaba. Ella estaba muy excitada porque el maduro tenía una erección, lo cual la hacía desear el trozo de carne. Después de apretarse las tetas y frotarse el clítoris debajo del pantalón, decidió ir por su presa. De esta manera, la sobrina cabrona tomó el bulto de carne en sus manos, para luego sacudirlo. Desde luego que el chorizo reaccionó y se puso más grande todavía. Esto era algo que ella no esperaba, así que lo mamó antes que el tamaño pudiera disminuir. Como el miembro no perdía su talla, se emocionó y aprisionó el garrote entre sus gordas tetas. A mitad de la puñeta rusa, el tío despertó y no tuvo más remedio que joderla en el acto.