Después de recibir esta verga que parece trompa de elefante, la señora acabó con la panocha bien cremosa, llena de fluidos.

Ni con su culo gigante la doña pudo soportar una verga que parece macana de policía. En la colonia todos saben que la doña que vende los jugos tiene un enorme rabote. La verdad es que lo tiene lleno de estrías y de barros por tanta grasa que tiene en el culo. Pero aun así, le salió un morro chingón que le cantó un palo. El vato está bien mamado y tiene un vergota de caballo. Dicen que llegaba con la doña y le ensañaba el garrote, incluso le arrimaba el camarón cuando se agachaba por algo. En una ocasión puso tan caliente a la señora, que fueron a echar pata al cuarto del morro. Ahí la vieja culona vio la verga más grande de su vida, que hasta se persignó. El vato la puso a montar de reversa: “destrózame la verga, mamá”. En chinga, la doña azotaba su pesado y enorme pedorro, que estaba lleno de mocos vaginales.