Una esposa debe saber hacer dos cosas muy bien: la comida y una mamada tan sabrosa que te saque la leche a chorros.

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Por ser el día de su cumpleaños, la esposa lo recompensó con una mamada chingona. Después de estar un rato con los amigos del trabajo, el marido volvió a casa. Él estaba un poco borracho y cansado, pues había cogido una putita por cortesía de los amigos. Sin embargo, su mujer lo esperaba en la cama. La rubia, llevaba un traje de lencería diminuto y casi transparente: su culo era de infarto. Así pues, la mujer se desplazó a gatas sobre la cama, hasta encontrar las verijas. Con sus uñas largas, sacó el bulto del bóxer, luego hizo caricias en el vientre abultado y velludo. Después, la mujer utilizaba la punta de su lengua, bien humectada, para despertar la pinga. Cunado esta comenzó a reaccionar, ella aumentó la intensidad y la besó golosamente. Por fin el camote estaba grande y duro, como le gusta, así que se lo trago todito.

Categorias: Maduras
21 min
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